Al que Dios ha de ayudar, sábele bien hallar.
Los carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
Como el apóstol 13, come y desaparece.
Perdona una vez; pero nunca tres.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Una cáscara de coco llena de agua es como un océano para una hormiga.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
El verano muere siempre ahogado
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Confesión obligada, no vale nada.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Cada pájaro lance su canto.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
El amor gobierna su reino sin espadas.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Ayatola no me toques la pirola.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
El que canta, sus males espanta.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Pastelero a tus pasteles.
Quien no arde en llamas no inflama
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
La cabra siempre tira al monte.
El sexo nos hace perder la cabeza
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Obras vea yo; palabras, no.
El dolor es antiguo
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.