A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
No sufras por calenturas ajenas.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
Mira antes de saltar.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
Hasta la muerte, todo es vida.
Las armas las cargan el diablo.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Dios habla una lengua extranjera.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
El que da y quita, con el diablo se desquita.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
A su tiempo maduran las brevas.
Ávila, santos y cantos.
Si en lunes es Navidad, riquezas has de hallar.
En el camino se enderezan las cargas.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Todos los caminos conducen a roma.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
A la mujer feliz, la vida le ha de sonreír.
La morena, de azul llena.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
A buen santo te encomiendas.
Por los reyes, el hielo y la nieve crecen.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Los enemigos del hombre son tres:Suegra,cuñada y esposa.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Del niño el beso, del viejo el consejo.