Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
El amor reina sin ley
Al ingrato con la punta del zapato.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
A donde las dan, allí las toman.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Quien empiece el juego que siga con él
Donde se está bien nunca se muere
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Estos son polvos de aquellos lodos.
Más ordinario que una vaca con pedal.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Que el amor sea como un paño que envuelve tu vida y tu muerte
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
El amor de carnaval muere en la cuaresma
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Hacerte amigo del juez
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
Reza, pero no dejes de remar.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
Todos los santos tienen octava.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Rana en el fondo del pozo.