Con leña prometida no se calienta la casa.
Echa cuentas y te saldrán rosarios.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
Donde hay orden, hay bendición.
Qué inflama rápidamente,se extingue pronto.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
Los compañeros de cama se escogen de día
No seas amigo de los necios.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Creer que el enemigo débil no puede dañarnos es creer que una chispa no puede causar un incendio.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
La monotonía genera aburrimiento
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Del ahogado, el sombrero.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
Gallina que canta ha puesto un huevo
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
Caer es más sencillo que levantarse.
La fuerza no es un remedio
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos