Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Amores añejos acaban con los pellejos.
Ave que vuela, a la cazuela.
El hombre propone y Dios dispone.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Ama profunda y apasionadamente.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Heladas de enero, nieves de febrero, llovizna de marzo; lluvias de abril; aires de mayo, sacan hermoso el año.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Ya saliste con el chancho al hombro.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
A buen salvo está el que repica.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
Cada santo tiene su candela.
A chico santo, gran vigilia.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Primero es Dios que todos los santos.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Hoy te lo dice tu amiga.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
La victoria viene de Dios, pero la batalla la debe librar el soldado
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
Más perdido que perro en misa.
Los extremos nunca son buenos.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Las botas del diablo no hacen ruido.
Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.
La puerca tira del tapón
En un altar deteriorado no se prenden velas.