Tapados como el burro de la noria.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
Hechos son amores y no buenas razones.
A la luna, el lobo al asno espulga.
No todo el que chifla es arriero.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Buena mula, mala bestia.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
A gran prisa, gran vagar.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Más perdido que un moco en una oreja.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Junto al río o al convento no hagas nada de fundamento.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
Las palabras no cuestan plata.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
Explique, no complique.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Todos los hongos son comestibles, algunos solo una vez.
No cuentes dinero delante de los pobres.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Alforjas llenas quitan las penas.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
No siempre el mejor camino es el más corto.
Contra gustos no hay nada escrito.