A la luna, el lobo al asno espulga.
No todo el que chifla es arriero.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Hechos son amores y no buenas razones.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Buena mula, mala bestia.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Más perdido que un moco en una oreja.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
A gran prisa, gran vagar.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
Junto al río o al convento no hagas nada de fundamento.
Explique, no complique.
Todos los hongos son comestibles, algunos solo una vez.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
Las palabras no cuestan plata.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
No cuentes dinero delante de los pobres.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Alforjas llenas quitan las penas.
No te cases por dinero. A préstamo lo conseguirás mucho más barato.
No siempre el mejor camino es el más corto.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
El pan ajeno hace al hijo bueno.