De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
Reina es la gallina que pone huevo en la vendimia.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Un solo día de frío no basta para congelar el río a tres pies de profundidad.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
El que quiere subir inventa la escalera.
Puro MAGAPA (Mal Aliento, Golpe de Ala y Pie de Atleta)
La amiga y la espada antes dada que prestada.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Quien cede el paso ensancha el camino.
Gitano no saca la suerte a gitano.
Detrás de la Cruz está el Diablo.
No es quejido, sino que jode.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Orejas de burro.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Se puede esconder el fuego, pero ¿Qué se hace con el humo?
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
De buen chaparrón, buen remojón.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Tapados como el burro de la noria.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
A la luna, el lobo al asno espulga.
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Cortesías engendran cortesías.