No tientes al diablo que lo veras venir.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Está comiendo zacate el burro.
Camino malo, pásalo pronto.
Pocas palabras son mejor.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
El malo come pechugas y el bueno come lechugas.
Juntos pero no revueltos.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Cartas cantan.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Cada uno se rasca donde le pica.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Encima de la leche, nada eches.
El gallo donde canta come.
Escucha tu corazón... que sabe.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Hablar hasta por los codos.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Hay que andar más tieso que un ajo.
El golpe de la sartén, siempre tizna y no hace bien.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
Zorra vieja no cae en la trampa.
El humo al suelo, agua en el cielo.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Al amor lo pintan ciego y con alas, ciego para no ver los obstáculos, con alas para salvarlos.
El dinero hace al hombre entero.
Alegría y desgracia no son eternas
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.