Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Esta vida es un fandango, y el que no la baila es chango.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
La fantasía es la primavera del alma
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Buscarle cinco pies al gato.
El cornudo es el último que lo sabe.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
De buena semilla, buena cosecha.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
A donde fueres haz lo que vieres.
Casa cerrada, casa arruinada.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Ayer putas y hoy comadres.
La necesidad tiene cara de hereje.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Perdona el error, pero no lo olvides.
A chico pajarillo, chico nidillo.
Hay que hacer de tripas corazones.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Navarro, ni de barro
Paja al pajar y barberos a rapar.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
Te has puesto como un choto con dos madres.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
¿Fiado?. Mal recado.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Dando dando, palomita volando.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Más mató la cena que sanó Avicena.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Mujeres y malas noches matan a los hombres.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.