La leche le dijo al vino: vente, amigo.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
A buenos ocios, malos negocios.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Para cerdos, buenas son bellotas.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Las botas del diablo no hacen ruido.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Con el metro que midas, te medirán.
En bote pequeño la buena mermelada.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Desbarata hasta un balín.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
Ara bien y cogerás trigo.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
Las cañas se vuelven lanzas.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Blanco y mojado, sopas de leche.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Buena fama, hurto encubre.
Muchos pocos hacen un mucho.
La barca pasa, la orilla queda
Pueblo chiquito, campana grande.
El que apurado vive, apurado muere.
Cada raposa mira por su cola.
Agua cocida, sabe mal pero alarga la vida.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Puro MAGAPA (Mal Aliento, Golpe de Ala y Pie de Atleta)
Abrojos, abren ojos.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
El cerdo siempre busca el fango.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.