No te metas donde salir no puedas.
La bonita es más bonita, con la cara lavadita.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Cabra que tirar al monte no sabe, si entra no sale.
Menos perro, menos pulgas.
El perezoso siempre es menesteroso.
Del mirar nace el desear.
Mientras los olivos tengan frutos, serán sus amigos los estorninos.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
En buen año y malo ten tu vientre regalado.
Hazte ropa una vez al año, pero de buen paño.
El juego de Venus no es para hombres viejos.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
Quien no miente no viene de buena gente.
El que se fue a León perdio su sillón.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
Al hijo de tu vecino límpiale el moco y métele en casa.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
Cuando te sientes a comer, los codos en la mesa no has de poner.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.
Si marzo no marcea, abril ventisquea.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
En la tardanza está el peligro.
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
El viento solo es bueno para hacer funcionar los barcos y los molinos
El daño hecho no tiene remedio.
Ante la duda, la más madura.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Lo que no ocurre en un año, ocurre en un rato.
Burla con daño, no cumple el año.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Lo bailado nadie me lo quita.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
Carretera que bien empieza, con baches acaba.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
Un espejo no sabe ser embustero.
El sol siempre reluce.