A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Tanto quiso el demonio a sus hijos, que les sacó los ojos.
Cantar bien o no cantar en el campo es diferente, pero aquí donde esta la gente, cantar bien o no cantar.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
Se hace pesado el muerto cuando siente que lo cargan.
El dinero no es medicina; pero quita muchos dolores de cabeza.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Más partido que galleta en bolsillo de borracho.
Flores en Mayo, tarde o temprano hallo.
Otro problema para mi coño, no tengo coño, no tengo problemas.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Voy a gobernarles por leyes fijas, entonces el descanso y la felicidad prevalecerán en el mundo
Ni raja, ni presta el hacha.
Lavarse las manos, como Pilatos.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Frío en el invierno y calor en el verano, eso es lo sano.
Por más buena la vacada, no da leche condensada.
Razones sacan razones.
La lluvia por San Lorenzo estropea los higos.
Si quieres la paz, prepara la guerra.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
El amor es como la luna, cuando no crece es que mengua.
El sol de Agosto cría aceite y mosto.
De cualquier maya sale un ratón.
Bien y pronto, solo lo intenta algún tonto.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
Tan bien parece el ladrón ahorcado, como en el altar el santo.
Vanidad exterior es indicio de pobreza interior.
No hay ladrón sin encubridor.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Todo se pega, menos la hermosura.
Comer sin trabajar, no se debe tolerar.
Amistad pasajera nunca es verdadera.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
El que compra el paraguas cuando llueve, valiendo seis le cobran nueve.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
A perro que no conozcas, no le toques las orejas.
A cabo de cien años, todos seremos salvos o calvos.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
A la que tenga más de treinta no la pretendas.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
¿Qué mayor desconsuelo que mucho peine y poco pelo?.
Cuanto más vieja, más pelleja.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Hay mucho que ganar y poco que perder.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.