La mujer virtuosa, corona es de su marido.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
El que se apura llega tarde.
Hijo de gata, ratones mata.
Cabeza casposa, poco piojosa.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Hombre intranquilo vale por diez.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
Si camina de noche y pica, en el corazón siente una cosita.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Del cuero sale la correa.
Que se le va a hacer al mal cuando remedio no hay.
La práctica vale más que la gramática.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Engañarme porque no me mintió, que si me mintiera, engañarme no pudiera.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
A golpe dado no hay quite.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Dar tiro.
El flojo trabaja doble.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Obra acabada, maestro al pozo.
Si la nube es negra, cuídate de la piedra.
Ninguna maravilla dura más de tres días.
El amor es loco, pero a muchos vuelve tontos.
Variante: Ser desagradecido es ser mal nacido.
La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
Fuiste con el abogado y ya saliste escaldado.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
A hombre desgarbado, dale de lado.
Te pido hojas y me traes ramas.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Las dilaciones son peligrosas.
Necesitado te veas.
¿Quien me llama puta sino quien me ayuda?.
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
A la vulpeja dormida, no le cae nada en la boca.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Sobre mojado, llueve.
Tal piesa ir a Oñez y da en Gamboa.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
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