Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
Quien se acuesta con niños, mojado se levanta.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
Donde lo hay, se gasta.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
En Abril, aguas mil.
Bueno está lo bueno.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Medias blancas en enero señal de poco dinero.
Corrido va el abad por el cañaveral.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
No habría putas si no hubiese alcahuetas.
Entre grama y terrón se siembra el buen melón.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
O la bebes o la derramas.
No es necesario matar a un hombre en la víspera de su muerte.
Lo que no conviene no viene.
Donde hay nobleza, hay largueza.
La lengua no tiene dientes, y más que ellos muerde.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Quien anda mal, acaba mal.
La amistad es como la piel seca de la banana: si se tira de ella se rompe, si se hace lo contrario las fibras se separan
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Casa ordenada, casa salvada.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
Ocasión llegada presto agárrala.
Como el perro de muchas bodas, que en ninguna come por comer en todas.
El mejor remedio contra un hombre malo es mucha tierra de por medio.
Para el solano, agua en mano.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
A un asno, bastale una albarda.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
En tiempos de lluvia se requiere algo más que un gabán.
Las aguas de Abril todas caben en un barril; pero si el barril no tiene culo, se anegará medio mundo.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Los hombres prudentes aprenden con los errores de otros; los tontos por los errores propios.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Olla chica hace la bolsa grande.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Yeso y cal, cubre mucho mal.