Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Donde tengas la olla no metas la polla.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
De cuentos suele irse a chismes.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Más vale una mala boda que un buen entierro.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Agua fría y pan caliente, mata a la gente.
El amor mueve montaña.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
La práctica hace al maestro.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
En el camino se enderezan las cargas.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Más vale poco que nada.
Amar sin padecer, no puede ser.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
Hazte la fama y échate a la cama.
En los meses frioleros, se tapa hasta el brasero.
Donde hay amor, hay dolor.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
Si Septiembre no tiene fruta, Agosto tuvo la culpa.
Reyes y mujeres no agradecen.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
El amor entra con cantos y sale con llantos.
La mujer y la sardina, cuanto más salada más dañina.
Desde pequeñito le amarga el culo al pepino.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
El que la sigue la consigue.
Palabras de santo, uñas de gato.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
No hay primera sin segunda