Al que madruga, le da sueño más temprano.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Cuanto más primo, más me arrimo.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Leerle a uno la cartilla.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Tierra por medio, para poner remedio.
Quien cerca halla, cerca calla.
Enero las quita el sebo, Febrero las descoyunta, ellas mueren en Abril, y Mayo lleva la culpa.
Amor antiguo no se oxida
Una carga inclinada no va a llegar a su destino.
La flor de enero, no llega al frutero.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Cuando se entera el cornudo, ya lo sabe todo el mundo.
El enamorado que no es pulido, luego es aborrecido.
Aceituna una; y si es buena, una docena.
El amor como las plantas florece mientras tiene raíces
Cada año, calzones de paño.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Caballo corredor, no ha menester espuela.
No tenemos para pan, ¿y lo gastaremos en tafetán?.
Las desgracias no vienen solas.
La miel no se inventó para la boca del burro.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Caballo corredor, pronto se cansa.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Agua que corre, nunca mal coge.
Castaña la primera y cuca la postrera.
Más son los que han tenido que arrepentirse de hablar que de guardar silencio.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
El que anda en silencio, cazar espera.
Viste a la escoba y parecerá señora.
Está como abeja de piedra.
A grandes males, grandes enfermos.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Los más completos varones, se amarran los pantalones.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
Cuando te sople bien el viento, aprovéchalo.