Mal duerme quien penas tiene.
Abril, uno bueno entre mil.
Risa liviana, cabeza vana.
No escupas contra el viento.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Hasta el peor papel tiene necesidad de ser bien interpretado.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
Un buen pedo puede hacer ruido largo tiempo.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Cada altar tiene su cruz.
Molinero de viento, poco trabajo y mucho dinero.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Quiere como si hubieras de aborrecer y aborrece como si hubieras de querer.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
A tres de pelea, enséñales la suela.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
A la mujer no la cates, no es melón.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Donde hay cariño, allí va el niño.
El enfermo quiere su vida, el médico quiere sus honorarios.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
Detrás de los pedos viene la mierda.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Un mal candado llamará a la ganzúa.
La lengua, aunque no tiene huesos los quiebra.
Dos perros pueden matar a un león.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
El francés no es de natura si no prende al que se asegura.
A largos días, largos trabajos.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
La aguja en el dedo hace mal, pero no en el dedal.
La espina, ya nace con la punta fina.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse por la leña.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
El que fía, salió a cobrar.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Caer para levantarse, no es caer.
La mancha de aceite, paso a pasito se extiende.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.