Al cielo nadie va con ojos secos.
La vida es la novia de la muerte.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Jumento es un gran suplefaltas: si no hay caballo, él trota; si no hay buey, él ara.
Nunca llovió que no se despejara.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
A la mujer y a la guitarra, hay que templarla para usarla.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
La madera de enero no la pongas al humero; déjala estar cortada, que ella se curte y amansa.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Amigo lejos, amigo muerto.
En Agosto trilla el perezoso.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Más pesado y más malsano, que la carne de marrano.
Un protector es como un manto.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
A quien mucho tiene, más le viene.
Donde no hay mujer, hay que buscarla, y donde la hay, matarla.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Donde lloran esta el muerto.
Que bailen los que están en la fiesta.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
A perro viejo no hay tus tus.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
No hay viejo sin dolor.
Es más bueno que el pan.
De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Ninguno ganó fama dándole las doce en la cama.
En casa pobre no hay mujer buena.
Ir en el coche de San Fernando: unos raticos a pie y otros andando.
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
Con pedantes, ni un instante.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
Blanco hielo, es de lluvia mensajero.