Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Al que dice la verdad le ahorcan.
Arca abierta al ladrón espera.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Se dice el milagro pero no el santo.
El que tiene el culo alquilado, no puede sentarse en él.
Los extremos se tocan.
Asno de dos, válgale Dios.
Le dieron como a violín prestado.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Tal para cual.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Obra con amores y no con buenas razones.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
El que con cojos anda se llama bastón.
Para bien morir, bien vivir.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
El aire de Madrid mata a un hombre y no apaga un candil.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
No se merece la vida, quien no paga su comida.
Las piedras no hablan.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
La muerte lo mismo come cordero como carnero.
Cuidados ajenos, matan al asno.
Hembra cobarde se casa mal y tarde.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Por más que oigas consejos no te haras más rápido viejo.
El que chatico nació, no puede ser narigón.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
A medida del santo son las cortinas.
A cualquier cosa llaman rosa.
Ama gorda, leche poca.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
El juego destruye más que el fuego.
Los árboles más viejos dan los frutos más dulces.
Las letras con sangre entran.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
La mano que no puedes morder, bésala.
Como te cuidas, duras.