El cestero que hace un cesto, hace ciento.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Cada bota huele al vino que tiene.
A tu marido muéstrale el culo, pero no del todo.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Bailar con la más fea.
No hay majadero que no muera en su oficio.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Probando es como se guisa.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
Dale al tonto una cuerda, y ahorcarse ha con ella.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Un año bueno da para siete malos.
Carga que place, bien se trae.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
El pez que no se ha cogido es siempre el más grande y el anzuelo siempre el más pequeño
El que tiene la cabeza de manteca no debe acercarse al horno.
Reza, pero no dejes de remar.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
En una empresa orientada a los productos estándares, uno es tan inteligente como el competidor más tonto.
La nuez llena, menos que la vana suena.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Ni hablar mujer, traes pistola.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
Más vale "alli corrió", que "alli murió".
El perro flaco todo es pulgas.
Cría fama y échate en la cama.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Agua tardera, agua maicera.
La soga se rompe por lo más fino.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Valgan las llenas, por las vacías.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.