Casa convidada, pobre y denostada.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Caballo que alcanza, pasar querría.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Quien destruye un hormiguero, no es hombre bueno.
Cada cual a lo suyo.
Hablar bajo y obrar alto.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
En la boca del horno se quema el pan.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Bueno es que haya ratones, para que no se sepa quién el queso se come.
En Octubre, toma los bueyes y cubre.
El corazón tiene forma de urna. Es un recipiente sagrado lleno de secretos
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Diciembre tiritando, buen enero y mejor año.
Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
¿Y quién dijo que el diablo no tiene hermanas?.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
En Agosto, prepara la tinaja para el mosto.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
No hay mala cocinera con tomates a la vera.
Donde hay orden, hay bendición.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
La cabra de la vecina da más leche que la mía.
Cada cual se cuelga lo que mata.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
A la mesa me senté, y aunque no comí, escoté.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.