La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Por donde pasa moja.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
La crianza es buena los trece meses del año
El mundo es un pañuelo [a veces lleno de mocos].
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
Llagas viejas, tarde sanan.
Una aguja en un pajar, es difícil de encontrar.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Por el rastro se da con la liebre.
No hay que llevar cocos al puerto.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Con los años viene el seso.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
El arco iris brilla después de la tempestad.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
Las malas noticias siempre tiene alas.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Quién no gusta del vino, tiene otros peores vicios.
De petaca ajena, la mano se llena.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
El mucho joder empreña.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Peso y medida, alma perdida.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
Quien a buen árbol se arrima, va un perro y se le mea encima.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Aceitunas y pan, y queso eso tiene la corte en peso.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Qué bien canta el tordo si está gordo.
De pequeñico se doma al mimbre.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.