Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
A consejo ido, consejo venido.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Luna que sale colorada, próxima ventada.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Si se rasca, es porque le pica.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Muerte la gata, los RATONES bailan.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Yo la mato y tu la tienes en el plato.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Tranquilidad viene de tranca.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Quien mete la mano, lo pica el gusano.
El chocolate, muy movido y poco hervido.
Al viejo pelele, todo le duele.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Tan contenta va una gallina con un pollo como otra con ocho.
Al cerdo más ruin, la mejor bellota.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
A un bagazo, poco caso.
Boca ancha, corazón estrecho.
A hijo malo, pan y palo.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Ver pecar, convida a pecar.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Por San Blas, planta ajos y comerás.
Algo se pesca_ Y llevaba una rana en la cesta.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
El pan es freno del vino.
Sustos y disgustos matan a muchos.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
Valentón y rufián, allá se van.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.