El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
A la luna, el lobo al asno espulga.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Éramos pocos y parió la abuela.
Donde rumian cabras, chivos nacen.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
La edad de oro nunca es la presente.
Dan darán, dicen las campanas.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
Un mal pequeño es un gran bien.
Donde entra la cabeza, entra la cola
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Cuando el zorro ora, ten cuidado de tus gansos.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Más perdido que perro en misa.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
A perro viejo no hay tus tus.
Llevando cada camino un grano, abastece la hormiga su granero para todo el año.
Los perros pequeños son lo que más ruido hacen.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Afanar y no medrar es para desesperar.
El amor refresca como el rocío
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Juego y paseo, solo para recreo.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Si mucho las pintas y regalas, de buenas hijas, harás malas.
De sabios es cambiar de parecer.
Al que bebe vino le huele el hocico.
Ver y no tocar, se llama respetar.
Las patatas cocidas, alargan la vida.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Desde pequeñito le amarga el culo al pepino.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Si en Enero canta el grillo, en Agosto, poco triguillo.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Quien mea y no pee, es como quien va a la escuela y no lee.
El hombre haragán trabaja solo al final.