Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
Una espina en el ojo.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Maestro, El se puede comer la regla.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
Mientras el vaso escancia la amistad florece
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Los pies van donde va el corazón
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
A Dios rogando y con el mazo dando.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Borracho que come miel, pobre de él!
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
Al mal paso, darle prisa.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
Una flor no hace primavera.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Un libro cerrado no es más que un rimero de papel.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.