El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Estornudos y frailes, salen a pares.
A cada necio agrada su porrada.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Palabras sin obras, barato se venden.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Encima de la leche, nada eches.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
El aburrimiento es una desgracia
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
La lengua queda y los ojos listos.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Al calvo pelón como al niño cagón.
El puente solo se repara cuando alguien se cae al agua.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Más ordinario que un moco en una corbata.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Ande o no ande, la burra grande.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.