Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Hijos y hogar, son la única verdad.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
Hacer hijos da gusto, pero de darles de mamar me asusto.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Para que no se espante el borrico por delante.
La verdad es de un solo color
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
La venganza es un plato para tomar frío.
Después de un gustazo, un trancazo.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Ave por ave, el carnero si volare.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
Amor de amos, agua en cestos.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
A la vejez, cuernos de pez.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Agrandado como alpargata de pichi.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Una cáscara de coco llena de agua es como un océano para una hormiga.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Los burros se buscan para rascarse.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Las migas son también pan.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Si hay miseria, que no se note
El tiempo es un gran maestro y pone en su lugar muchas cosas
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Ni para carga ni para silla.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Manda, manda, Pedro y anda.