Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
La violencia es el refugio de las mentes pequeñas.
Soltero maduro, maricón seguro.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Depende de cómo caigan las cartas
Cuando no está preso lo andan buscando.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
En el cielo tiene más poder un niño que siete sacerdotes.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
El perro viejo no ladra sin razón.
Dios no desampara a sus hijos.
Dos capitanes hunden el barco.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.
Como es el padre, así es el hijo.
Abril, lluvias mil.
Quien se acuesta con niños, amanece meado.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Nunca te duermas en los laureles.
Más duro que sancocho de pata.
Leerle a uno la cartilla.
Una manzana podrida daña el barril completo.
Todo flujo debe tener su reflujo.
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Casa no hará, quien hijos no ha.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.