No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
A palabras necias, bofetones.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
El que no mira, suspira.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Ponerse la tapa en la cabeza
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Querer matar dos moscas de un golpe
Mañana te lo dirá la vida.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
De padres gatos, hijos michinos.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
La fantasía es la loca de la casa
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Otoño entrante, uvas abundantes.
No hay medicina para el miedo.
Los hijos heredan las culpas de los padres
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Ve tu camino para no tropezar.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.
Amor breve, suspiros largos
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Encontrar al perro en la olla
La mujer buena, inapreciable prenda.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Hombre refranero, medido y certero.
La ambición mató al ratón.