Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Por los Santos, la nieve en los campos.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Hay más refranes que panes.
Redondear la arepa.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Se las sabe por libro
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Decir refranes es decir verdades.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Es tiempo de vacas flacas
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Despacito por las piedras
Donde comen dos comen tres.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Favor con favor se paga
No sufras por calenturas ajenas.
Ese huevito quiere sal
Como quitarle el poto a la jeringa.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Enero mes de frío, nieve y puchero.
Pueblo chico infierno grande.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
Aquí hay gato encerrado.
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Vecina de portal, gallina de corral.
A su tiempo maduran las brevas.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.