No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Por San Andrés, la nieve en los pies.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Eso pasa en las mejores familias.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
El sol brilla para todos.
Irse con la soga entre los cachos.
Copas son triunfos.
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
A los enemigos bárreles el camino.
La amistad que nace del amor es mejor que el amor mismo
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Cada tonto tiene su manía.
Fruta verde, los hombres la compran y los pájaros no la quieren.
Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
De un tigre solo se dibuja la piel, y no los huesos; de una persona solo se le conoce la cara, y no el corazón.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
El enamorado es el camarada del alma.
La vida no es senda de rosas.
A un perro aunque sea Danés, lo capan Solo una vez.
El que compra el paraguas cuando llueve, valiendo seis le cobran nueve.
Al final, todo saldrá bien, y si no, es que no es el final.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Nadie diga de ninguno porque no diga de el alguno.
La necesidad hace a la vieja trotar.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Al espantado, la sombra le basta.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Cada maestrito tiene su librito.
Que mañana hay misa para los sordos.
Cuando el gallo canta, la gente se levanta.