De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
A donde te duele, ahí te daré.
Antes de mil años estaremos todos calvos.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Quien no oye consejos no llega lejos.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
El dinero atraviesa el hogar del pobre igual que sopla el viento a través de una cabaña en ruinas.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Hasta la estrella más pequeña brilla en la oscuridad.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Quien guarda valores, padece temores.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Rama larga, pronto se troncha.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Decir bien y obrar mejor.
El que buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.
Un hombre feliz es como un barco que navega con viento favorable.
Bailaré según tu música.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Palabra de cortesano, humo vano.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Habilidad de las mujeres, mear y llorar cuando quieren.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
A las diez, en la cama estés, mejor antes que después.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
El buen caballo de ladridos no hace caso.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
Quien tiene dineros, compra panderos.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.