Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Cada tonto tiene su manía.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Por San Andrés, la nieve en los pies.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
Eso pasa en las mejores familias.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
Copas son triunfos.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
De un tigre solo se dibuja la piel, y no los huesos; de una persona solo se le conoce la cara, y no el corazón.
Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
La amistad que nace del amor es mejor que el amor mismo
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
Irse con la soga entre los cachos.
A los enemigos bárreles el camino.
Oveja de todos, cómenla lobos.
El sol brilla para todos.
A un perro aunque sea Danés, lo capan Solo una vez.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
La necesidad hace a la vieja trotar.
Al final, todo saldrá bien, y si no, es que no es el final.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Cada maestrito tiene su librito.
El que compra el paraguas cuando llueve, valiendo seis le cobran nueve.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Fruta verde, los hombres la compran y los pájaros no la quieren.
Al espantado, la sombra le basta.
Nadie diga de ninguno porque no diga de el alguno.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Cuando el gallo canta, la gente se levanta.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
La vida no es senda de rosas.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Nadie se muere dos veces.