Un mar calmo no hace buenos marineros.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
El tiempo es el mejor consejero
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Gota a gota, la mar se agota.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Cerco en la luna, agua en la laguna.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Pan y vino andan camino.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
El que se acuesta con hambre, sueña con viandas.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Si tu vida ha sido una comedia, tu matrimonio será un drama.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Suegra y nuera, perro y gato, no comen en el mismo plato.
Del viejo el consejo.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.