A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
Saber uno los bueyes con que ara.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Oír campanas y no saber dónde.
La felicidad no es cosa de risa
Hermanos hay tanto por hacer!
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
El que no tiene con quien, con su mujer se acuesta.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Te quiero Andrés, por el interés.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
Mal apaña quien no engaña.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Lo barato, sale caro.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Los objetos externos son incapaces de dar plena felicidad al corazón del hombre.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Zapatero a tus zapatos.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
A la mal casada, miradla a la cara.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Cuentas claras conservan amistades.
Alegría amagada, candela apagada.
Lleno de pasión, vacío de razón.
Boda sin borracho tenla a milagro.
No hay mayor tontería que reñir.
Ya me cansé de descansar.
La noche para pensar, el día para obrar.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
Toda virtud está siempre entre dos vicios