El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Viejo con moza, mal retoza.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Febrerillo corto con sus días 28, si tuviera más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Mientras dura, vida y dulzura.
El que mucho promete, poco cumple.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Es mejor callar que con tontos hablar.
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
De pequeños principios resultan grandes fines.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
Quien no llora, no mama!
A espaldas vueltas, memorias muertas.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
La barca pasa, la orilla queda
El aburrimiento es una desgracia
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
La pereza es la madre de todos los vicios.
Al ingrato con la punta del zapato.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Ve tu camino para no tropezar.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Las boñigas de los caballos no son higos
El que canta, sus males espanta.