No se pierde lo que se dilata.
Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
A gran prisa, gran vagar.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
No esperes nada de aquel que promete mucho.
El que nace postrero, llora primero.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Solo se pueden juntar las manos cuando están vacías.
Si la manga no es amplia no ondea
Cazador, mentidor.
Basura es todo lo que en el suelo se barre, y aunque remonte a las alturas, cuando baje seguirá siendo basura.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
El azul es extraído del índigo y es más azul (fuerte) que él.
Barco amarrado no gana flete.
El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
El que no agradece, no merece.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
El que está en el lodo querría meter a otro.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
Con un huerto y un malvar, hay medicinas para un lugar.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Cada cual es dueño de su miedo.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Decir bien y obrar mejor.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.
El bien no se sabe fuera del hogar, mientras que el mal se transmite a la lejamía.
Todo el mundo ha sido antes joven, pero no todas las personas han sido viejas con anterioridad.
Está como agua, para chocolate.
El que apurado vive, apurado muere.
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.