A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo; y a los indiferentes, la legislación vigente.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
La teta que es más chica que la mano, no es teta sino grano. e La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
En Agosto trilla el perezoso.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
La comida reposada, y la cena paseada.
Por San Andrés, corderillos tres.
Fuiste doncella y viniste parida.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Quien de verde se viste bonita se cree.
Nadie envejece a la mesa.
A secreto agravio, secreta venganza.
Prueba primero al amigo, antes de buscar su abrigo.
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
Busca una mujer que sepa guisar y coser; y si bien lo quieres pasar, que más que coser sepa guisar.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
No te salgas por la tangente.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
El príncipe iletrado es un burro coronado.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
Al que no fuma ni bebe vino, el Diablo le lleva por otro camino.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
Las mujeres son como las gaseosas, unas caseras y otras revoltosas.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Blanco y en botella, leche.
Quien no mira el derrotero, es majadero.
Como es la mujer, así es la casa.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
Sin segundo, no hay primero.
No hay mal dicho si no malas interpretaciones.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
Paso a paso, se va lejos.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.