La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Échale guindas al pavo.
Real ahorrado, real ganado.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
Tranquilidad viene de tranca.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
La pobre está más mamada, que teta recién casada.
Darle a uno mala espina.
En buen año y malo ten tu vientre regalado.
Tengo más sueño que una cesta de gaticos al lado de la invernadoiro.
El mejor disfraz, el tiempo te lo dará.
Una hierba es una planta cuyas virtudes esperan para ser descubiertas.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
No busques en la plaza lo que tienes en tu casa.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Enero, buen mes para el carbonero.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
El que bien huele, mal hiede.
Pajes; mozos y era Perico solo.
Viento del solano, agua en la mano.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
El buen vecino, arregla el camino.
El que es sabio nunca enceguece.
La muerte a nadie perdona.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
El que guarda, halla.
El flaco cuando no es hambre, es resistente como un alambre.
Al pez, una vez.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
A un hombre rico, no repares si es feo o bonito.
A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo; y a los indiferentes, la legislación vigente.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.
Al miserable y al pobre, la pena doble.