Galga salida, a liebre parida.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
Como te presentes, así te mirara la gente.
Chocolate frío, échalo al río.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
El cuchillo no conoce a su dueño.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Breve habla el que es prudente.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Cada cosa pía por su compañía.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
No caben dos pies en un zapato.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
El que nada tiene, nada vale.
Por Septiembre, quien tenga trigo que siembre.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
La casa caída, el corral agrandado.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
No te metas donde salir no puedas.
Antes de conocer bien a un amigo conviene haber comido mucha sal con él
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.
Hacer agua los dientes.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Un mal pequeño es un gran bien.
De lo bendito, poquito.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Para todo mal es necesario un médico: el tiempo
El que mucho escoge poco coge.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
De un tigre solo se dibuja la piel, y no los huesos; de una persona solo se le conoce la cara, y no el corazón.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
Mano de santo cura como por encanto.