La mujer decente, sufre más que se divierte.
La rana en el fondo del charco no sabe nada del gran Océano.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.
Si camina de noche y pica, en el corazón siente una cosita.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
El buey solo bien se lame.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
Desde lejos te escribo, y desde cerca no te visito.
Llegar a punto de caramelo.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
El corazón humano es difícil de palpar, como la molleja del pato es difícil de pelar.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Ocio, ni para descansar.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Ido el conejo me das consejo.
Quien ha leído hasta diez mil v olúmenes escribirá con espontánea inspiración a punta de pluma.
La belleza entra por la boca.
Febrero, rato malo y rato bueno.
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Quien nada pide, nada recibe.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Entre pitos y flautas.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
En Septiembre o llena los puentes o seca las fuentes.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
Ni tan adentro del horno que te quemes, ni tan afuera que te hieles.