Caldo de gallina, a los muertos resucita.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Ama sois mientras el niño mama; después ni ama ni nada.
Como haces tu cama, así la encuentras.
Cada uno en su casa es rey.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
Quien acomete vence.
Si nadie habita una casa, ésta pronto se caerá.
Dios perdona a quien su culpa llora.
No canta mal las rancheras.
El odio no disminuye con el odio. El odio disminuye con el amor.
La lealtad se paga.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
Tener tiempo libre conlleva muchas ventajas
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
Hasta ajustar, regatear.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Todo el mundo nace poeta.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
El empezar es el comienzo del acabar.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
No hay que conejear sin perros.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Reniego de plática que acaban en daca.
Año bisiesto, ni viña ni huerto.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
A la prima, se le arrima.
Fía mucho, más no a muchos.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Acuéstate con perros y te levantarás con pulgas.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
Jamás digas: nunca jamás.
A año tuerto, labrar un huerto.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.