Errar es humano, perdonar es de sabios.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
A buen bocado, buen grito.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Donde tengas la olla no metas la polla.
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Chico de plaza, chico de mala raza.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
Ponerle el cascabel al gato.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Hacerle a uno la pascua.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
De buena casa, buena brasa.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Es agua derramada.
Para aprender, perder.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Navarro, ni de barro
El vino con el amigo.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.