Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Come bien, bebe mejor, mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
Lo que no mata engorda.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Conquistada la madre, segura está la hija.
Amistades y tejas, las más viejas.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Quien bebe no sabe lo peligroso del vino, quien no lo bebe no sabe de lo bueno que hay en él.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Donde hay gallo, no canta gallina.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
Escatimar y dar a putas.
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Al que no le saben, le inventan.
Moza reidora, o puta o habladora.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
La mejor de todas las mujeres, es la que gusta a todos los hombres.
En un boda no se pierde un hijo sino que se gano un hija.
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
No hay viejo sin dolor.
El mucho joder empreña.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
A buenos ocios, malos negocios.
Si un árbol cae, plantas otro.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
Las botas del diablo no hacen ruido.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.