Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Antes de criticar, mírate la cola.
Más vale maña que fuerza.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
Cuanto más sepas, más sufrirás.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Las pestes y el matrimonio, son inventos del demonio.
Jugarse hasta la camisa.
Quien empiece el juego que siga con él
Al mal dar, tabaquear.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
Gota a gota se forma el río.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Nunca cages mas de lo que comes.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Tanto le alabas que nunca acabas.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Le quedo como anillo al dedo.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
Un libro cerrado no es más que un rimero de papel.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Si vives con tu suegra y tu mujer, pronto te echas a perder.
Salvarse por los pelos.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Al hombre valiente, espada corta.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.