Las aguilas vuelan alto, las aguilas no papan moscas.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Las pestes y el matrimonio, son inventos del demonio.
Al mal dar, tabaquear.
Cuanto más sepas, más sufrirás.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Jugarse hasta la camisa.
Nunca cages mas de lo que comes.
Gota a gota se forma el río.
Quien empiece el juego que siga con él
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Tanto le alabas que nunca acabas.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
Le quedo como anillo al dedo.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Un libro cerrado no es más que un rimero de papel.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Si vives con tu suegra y tu mujer, pronto te echas a perder.
Salvarse por los pelos.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Al hombre valiente, espada corta.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.