De todos olvidado, muerto y no enterrado.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
En la casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
Mal se cuece olla que no se remece.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
El buey solo bien se lame.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
El que antes muere, antes lo entierran.
De perdidos, al río.
Ruin amigo no vale un higo.
Con las buenas palabras nadie come.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
A flores nuevas, afeite perdido.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
Donde lloran esta el muerto.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
El amor y el reloj locos son.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
La nieve presagia una buena cosecha.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
Hablar poquito, y mear clarito.
Ponerle el cascabel al gato.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
A la noche putas y a la mañana comadres.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
Al endeble todos se le atreven.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Quien desprecia, comprar quiere.
A camino largo, paso corto.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
Mal ajeno es ruin consuelo.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.