Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
Flaco hombre, mucho come.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
A consejo de ruin, campana de madera.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Son como uña y mugre.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
El zorro viejo huele a trampa.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
Los frailes en jubón, hombres son.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Mientras la viuda llora, otros cantan en la boda.
Antes di que digan.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Olla con jamón y gallina, a los muertos resucita.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Buscar los tres pies al gato.
Cada cual mire por su cuchar.
Apaga la luz, Mañosón!
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
De tal jarro, tal tepalcate.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.