En tal mundo vivimos, que para lo que queda por ver, no es nada lo que vimos.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
El que tiene capa, escapa.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Cada uno es artífice de su ventura.
Para el catarro el jarro, y si no se quita, la botellita.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
Mujer que ve la luna lleno, no es buena.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
A buen puerto vas por agua.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Tumbando y capado.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
Idealista de la intriga, que piensan con la barriga.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Dar patadas de burro.
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
Hasta los gatos quieren zapatos.
Mientras no haya viento, el árbol no florecerá.
Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
La práctica vale más que la gramática.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
El hombre muere, pero su obra vive y permanece.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
Donde gobierna capitán, no manda marinero.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Febrero, siete capas y un sombrero.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Engañarme porque no me mintió, que si me mintiera, engañarme no pudiera.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
Estás entre la espada y la pared.
Muchos que parecen Cordero, son lobos carniceros.
Al pobre el sol se lo come.
Años de nones, muchos montones.
El vino es un traidor: primero es amigo y después, enemigo.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
No hay altanería que no amanece caída.
Antes de comer, unos vasitos has de beber, y comiendo, otros vasitos seguirás bebiendo; más después de haber comido, aún no te sentarán mal otros vasitos.
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que lo resista.
Aunque tengo malas pierna, bien visito las tabernas.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.