Lo bueno aborrece y lo malo apetece.
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
Poca hiel hace amarga mucha miel.
Hay que poner tierra de por medio.
Con el rey me eché, más puta me quedé.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
Donde se ha visto que los patos le tiren a las escopetas.
El que nace pa' real, nunca llega ni a peseta.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja.
Ni tan adentro del horno que te quemes, ni tan afuera que te hieles.
Bailarines en cojos paran.
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
El agua demasiado pura no tiene peces.
Buena razón quita cuestión.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Lo malo nunca es bueno hasta que sucede algo peor.
Que saben las vacas de montura.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Vencer no es vergonzoso
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Dar el consejo y el vencejo.
No te metas en querellas ajenas.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Caridad con trompeta, no me peta.
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
La felicidad da la vista a un ciego
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
El que a cuchillo mata a cuchillo muere.
Para bien morir, bien vivir.
No hay atajo sin trabajo.
Es la misma gata, no más que revolcada.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Escucha en el silencio y serás sabio.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Al agradecido, más de lo pedido.